domingo, 4 de octubre de 2015

Cine Venezolano. Roberto Vigas: "desde allá". León de Oro de la 72 edición del Festival de Venecia

Roberto Vigas: “Estoy obsesionado con la paternidad”

CINE | Roberto Vigas: “Estoy obsesionado con la paternidad”
El cineasta venezolano Lorenzo Vigas consiguió la rara meta de ganar el premio más importante en uno de los tres festivales más importantes del mundo con una ópera prima, aunque respaldada por profesionales de la talla de los mexicanos Guillermo Arriaga y Michel Franco. Desde allá, un drama sobre la tortuosa relación entre un hombre maduro y lleno de traumas y un muchachito de la calle, sedujo al jurado presidido por Alfonso Cuarón como para otorgarle el León de Oro, primero para el cine venezolano en este prestigioso certamen, decano de los que se celebran en el mundo.
Vigas se define como obsesivo, perfeccionista, riguroso. “A veces es bueno, otras es malo. Para mi equipo de trabajo fue muy pesado, porque filmamos una gran cantidad de material. Hubo tomas que repetí 25 veces”. Se refiere al proceso de producción de Desde allá, que tardó varios años en estar lista. Nunca tuvo apuros. “Estaba buscando la excelencia, quería que estuviera entre las mejores de todos los continentes. Hice esta película pensando en Cannes, Berlín y Venecia, donde se realizan los festivales más importantes”. Y lo logró. “La película forma parte de una trilogía que tiene que ver con la paternidad: Los elefantes nunca olvidan (cortometraje que fue mostrado en Cannes), Desde allá y terminará con La caja, cuyo guion está listo. Las tres abarcan las distintas aristas de este tema, desde la paternidad irresponsable, la terrible, pero también la afectuosa, la buena”, señala el cineasta.
De padre artista
Esta obsesión por la paternidad, aclara, no tiene que ver con un tema familiar. Asegura que tuvo una gran relación afectuosa con el maestro Oswaldo Vigas, su padre, uno de los artistas plásticos más relevantes de su país en el siglo XX. “Es más una cuestión del inconsciente colectivo. Me salió algo del arquetipo paterno que compartimos los latinoamericanos. Es como un canal para interpretar cómo vemos esa figura”.
El protagonista de la película es Armando, un hombre de 50 años, interpretado por el chileno Alfredo Castro. Este personaje, dueño de un taller de prótesis dentales, recorre las zonas populares de Caracas en búsqueda de jóvenes que le acompañen a su casa a cambio de dinero. Pero no tiene contacto con ellos. Establece una relación a distancia. Hasta que se encuentra con Elder, un pibe de la calle que acaba de cumplir la mayoría de edad y que le propina una paliza cuando se lo lleva a su casa. “A partir de ahí se establece una relación que es la clave de la película. Para mí era importante que se vieran todos los estratos sociales de Caracas. Armando es un tipo de dinero, que prefiere vivir en la Candelaria, pero persigue a una persona mayor, que es rico pero no sabemos quién es”. Este acento venezolano era importante para Vigas. Por eso le pareció una mala idea cuando Guillermo Arriaga trató de producirla en otro país. “La idea de la película fue en conjunto, pero el guion lo escribí yo. Tardé como tres años. En un momento en que Guillermo se descuidó, le quité la película y me la traje para hacerla acá. Con toda la tensión social, la situación que está atravesando Venezuela, la historia iba a agarrar mucha más fuerza”.
–Una ópera prima premiada con el León de Oro. Eso no pasa todos los días y menos si viene de Venezuela.
–Me siento superafortunado. Mucho. Era magnífico estar simplemente en la competencia oficial, que por primera vez en la historia hubiera una película venezolana. Pero por otro lado, no es sólo el producto de la fortuna, porque hay mucho trabajo detrás, muchos años, puestos en este proyecto, y un grupo de gente muy talentosa trabajando, y es también la consecuencia de eso. El premio ha sido una alegría y un orgullo enormes, pero ya estar aquí para el cine venezolano es algo que me llena de satisfacción, poder haber caminado por la alfombra roja, representando a mi país. Nada más eso es el primer recuerdo que me queda, y hemos disfrutado mucho.
–Resúmame en pocas palabras qué cuenta en su película.
–Es la historia de un protesista dental de la ciudad de Caracas, que tiene un laboratorio de prótesis dental y sale todas las tardes a las paradas de autobús, a buscar jóvenes adolescentes. Les ofrece dinero para que lo acompañen a su casa, y ellos se van, pero en su casa no los toca, sólo los observa desde una distancia. Un día se lleva a Elder, que es el líder de una banda de ladrones, y él le mete una paliza que casi lo mata. Y a partir de ahí empieza algo entre lo dos que va a cambiar el resto de sus vidas.
–¿Cómo se relacionó con Guillermo Arriaga y el productor Michel Franco?
– Bueno, Guillermo produjo ya un corto mío, Los elefantes nunca olvidan, que estuvo en Cannes. Nos fue muy bien. Hace muchos38 Desde alláaños que formo parte con ellos de un grupo de profesionales, nos intercambiamos guiones… Trabajé unos años con Guillermo, trabajé y estoy actualmente con Michel Franco y Gabriel Ripstein. Somos un grupo. Nos apoyamos, leemos nuestros proyectos. Yo también trabajo en los proyectos de ellos, los leo, les intento ayudar. Ya tenemos un tiempo haciéndolo y esta película es el fruto de muchos años, de mucho trabajo en un guión, y luego en conseguir el lugar para hacerla. Soy una persona obsesiva compulsiva. Padezco de eso y me tomo mi tiempo en preparar bien los proyectos. Quizás lo que pasó aquí es producto de eso.
–¿Contar una relación homosexual, entre dos hombres, puede generar rechazo?
–Creo que no es, en absoluto, una película gay, sino sobre necesidades emocionales, carencias emocionales. Si a Elder, al joven de la calle, lo hubiera cuidado como lo cuida, una señora de 60 años, en lugar de Armando, y le hubiera hecho lo que le hace, Elder se hubiera terminado enamorando de esa señora. Es una película que va más allá, sobre carencias emocionales y la paternidad, que es un asunto que me obsesiona desde mi corto Los elefantes…. Y aquí está la paternidad en todos lados. Armando tiene una relación muy traumática, no sabemos qué pasó con su padre, y Elder creció sin padre. Cuando ellos se conocen empieza una relación paternal, de Armando hacia Elder…
–Paternal pero también incestuosa.
–Luego se convierte en eso… Pero al principio es una fuerza paternal. Me obsesiona ese tema de la paternidad en un subcontinente donde los padres no están en la casa. Muchos países latinoamericanos son muy machistas y la figura paterna está y no está. Se va. Son las madres las que crían y sacan la casa adelante. Quizás por eso me interesa tanto el tema.
–Se empeñó en que la historia transcurriera en Caracas.
–Creo que para mí, como venezolano, era el mejor lugar para filmar, el que yo conocía mejor para hacer mi primera película. Pero además pienso que hay un momento social complejo, de confrontación de clases. Y era interesante ubicar esta historia con un personaje que tiene dinero, como Armando, junto a un joven como hay tantos en mi país que tienen que ir a la calle a conseguirse la comida. Sí creo que la ciudad de Caracas es un personaje más en la película y fue una decisión adecuada ubicarla ahí.
–Está más cerca de los 50 que de los 40 años. ¿Por qué tardó tanto en hacer su primera película?
–Soy biólogo molecular, es lo que estudié. Pero el cine siempre fue mi pasión, y creo que tuve que madurar. Las cosas llegan a su debido momento. Quizás justamente estar en la competencia oficial en Venecia ocurrió porque hice la película en un momento en que creo que estaba absolutamente preparado para hacerla. Voy a seguir rodando. Ya tengo un proyecto que filmaré el año próximo en México. Siento que no filmé antes no porque no quisiera, sino que quizás desde el punto de vista emocional no estaba preparado para hacerlo.
–Hábleme algo más de ese futuro film.
–Se llama La caja y están Gabriel Ripstein y Michel Franco como productores. Y, como dije, tendrá que ver con la paternidad. Es la tercera parte de esta trilogía .
Por John Apaolaza
http://www.miradasalsur.com.ar/2015/10/04/revista/cine-roberto-vigas-estoy-obsesionado-con-la-paternidad/



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