domingo, 19 de julio de 2015

“ZAMA”: Culminó el rodaje de la última película de Lucrecia Martel



Respaldada por Pedro y Agustín Almodóvar y escrita y dirigida por Lucrecia Martel, " Zama ", es una de las películas más esperadas y ambiciosas que se haya filmado en América Latina.

 “Zama”, reunió productores de España, Argentina, Francia, los EE.UU., y los Países Bajos, contando con El Deseo, de los hermanos Almodóvar y Esther García; el Grupo de Cine Patagonik respaldado por Disney; La francesa MPM Film; Danny Glover y Joslyn Barnes Louverture Films; Cine Lemming; y Picnic Producciones.

Con argumento escrito por Martel, es su cuarto largometraje - después de "La Ciénaga", "La niña santa" y "La mujer sin cabeza" - "Zama" es la adaptación la novela del mismo nombre por el argentino Antonio di Benedetto, publicado por primera vez en 1956. Admirado por otros escritores - que han dicho: "escriben con el pulso de un neurocirujano, dijo Roberto Bolaño - ahora está siendo reconocido como un punto alto de la literatura latinoamericana.

La película está ambientada a finales del siglo XVIII, justo antes de la chispa que desencadenó los movimientos independentistas.


Zama es una novela histórica, ambientado a fines del siglo XVIII, que cuenta la permanencia de don Diego de Zama, funcionario de la corona española, en un remoto y pequeño pueblo del Virreinato del Río de La Plata, en lo que hoy es Paraguay. Don Diego, hombre culto y refinado, dice estar ahí de paso (ha dejado a su esposa e hijos en Buenos Aires), en espera de un nombramiento importante que lo lleve a Santiago de Chile, Lima o España. Pero ese nombramiento nunca llega y el protagonista se convierte en una “víctima de la espera”, según anuncia el epígrafe. La novela narra esa inútil espera y el irremisible proceso de deterioro, económico, físico y moral de Zama.



Según publica el diario El Comercial de Formosa, la directora se encontró con la historia durante un viaje en barco a Asunción y allí comenzó el proceso interno y creativo para adaptarla a un guión cinematográfico. La coproducción -integrada por El Deseo, de los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, de Rei Cine y productoras de Francia, Brasil, Holanda, México y Estados Unidos- estará protagonizada por un elenco que incluye a Lola DueñasJuan MinujínDaniel Giménez CachoRafael SpregelburdDaniel Veronese y Vando Villamil, entre otros. 

La revista Variety publicó la única imagen que se dio a conocer hasta ahora de la filmación, tomada por la jefa de casting del filme, Verónica Souto durante una escena del personaje junto a su ejército gaucho. El arte de todo el filme, paleta de colores, iluminación y carácter serán los que allí aparecen.


El salteño Lalo Mamaní formó parte del equipo de producción y define las semanas en las que formó parte del proyecto como "una experiencia inolvidable". "Tuve la alegría de estar considerado para el equipo y eso me hace muy feliz", cuenta y agrega que hay otros cinco salteños -además de Martel- en el equipo de trabajo. "Fueron tres semanas de rodaje con pre produccion de ocho semanas condiciones muy difíciles, con los palmares inundados porque es temporada de lluvias allá", cuenta.

Detalles de autora

Mamaní agrega, sin develar mayores detalles, que la producción tiene gran despliegue de vestuario, maquillaje y detalles de ambientación. "Lucrecia es de esas directoras que sabe exactamente lo que quiere y todo el equipo hace el esfuerzo de ver la película que ella está viendo", cuenta. "Lucrecia es una mujer súper sofisticada y da muchos detalles para que la gente comprenda lo que está mirando. Cuando habla con la gente, con los técnicos o los aborígenes, se nota que para llegar a esta película aprendió hasta como se armaba la silla de los caballos, cómo se cosían las monturas o si les ponían por debajo el carpincho", relata.

Perfeccionista, generosa y dedicada son algunos de los adjetivos que elige el salteño para hablar de Martel. "Tiene un respeto por su equipo técnico que jamás vi en un director", resume.

Hombre solo y que espera

La historia de la novela transcurre entre 1790 y 1799, y relata los años que duró la espera de Diego de Zama, un funcionario de la colonia española en América en Asunción del Paraguay, por una carta del Rey para que lo reasigne a una sede con mayor prestigio -Lima, Buenos Aires o Madrid-, por el barco que le lleve las noticias de su familia, las provisiones o el pago de sus honorarios.

En la trama, el protagonista sale tierra adentro con sus hombres a la caza de un bandido que termina siendo uno de sus propios hombres. En el camino cae prisionero y condenado a muerte, donde descubre que el único deseo que conserva es el de permanecer vivo. 

"Escribí Zama en menos de un mes, durante un período de licencia de mi trabajo, en el que me encerré en una casa vacía. Los 18 días de licencia pasaron demasiado pronto y concluí la novela ya reincorporado a mi tarea habitual. La prisa me impuso un estilo urgente, breve, de frases cortas, muy condensado, aunque afortunadamente (y contra mis temores) adecuado al vértigo de las peripecias de don Diego", decía el escritor en una entrevista de 1971 sobre el libro que había escrito en 1956, cuando tenía 33 años. 

REPORTAJE DE PABLO O. SCHOLZ en Clarin 23/06/2015

  • ¿Por qué para tu nueva película decidiste basarte en una obra ya escrita, y no trabajar sobre una idea tuya?
    Se dio así, no fue un plan. Me entusiasmé, era mucho trabajo adaptar la novela, pero me superó el entusiasmo. Una tiene alguna cosa dando vueltas, y si era un plan, ¡era un pésimo plan! Me habían regalado el libro en 2005, y no lo había leído. Yo estaba haciendo una experiencia extrema, subir con un barquito por el Paraná, y me llevé todos los libros que tenían que ver con eso, con circunstancias extremas, y el libro te pone en un estado de espíritu alterado. Se combinaron las cosas y quedé prendida. Pero lo cierto es que, como es la novela, lo más estúpido era hacer un filme sobre una novela extraordinaria. No, estás loca, amiga, me decía. Y aquí estoy...

    Ahí está, en tierra formoseña, rodeada de extras y soportando ventarrones y lluvias todas las primeras semanas del rodaje. “Estamos con un equipo especial de supervivencia, con barro y botas de goma, pero con todo agua adentro de las botas. Así desde hace dos semanas. Sabíamos que podía llover, pero esto está particularmente... húmedo”, dice con ese acento tan característico que tuvo siempre, arrastrando las letras.

    Una vez terminado el rodaje en Formosa y Corrientes, el equipo seguía otras tres semanas de exteriores, más dos semanas en Buenos Aires, y otras dos en Chascomús.

    ¿Cómo es trabajar con extras, moverte en locaciones antiguas, pensar una dirección de arte de época?
    Quedé atrapada en el mundo Eternauta (ver Su paso...), por lo que no siento que Zama sea una película de época. Salir de tu tiempo para adelante o para atrás es salirte de tu época. Con la novela, Di Benedetto hizo que esa transgresión probablemente sea de las cosas que más enriquecieron nuestra cultura. La libertad con que narró esa época. Las cosas que creó fueron invenciones propias. Eso es muy atractivo, y hemos tomado esa libertad.

    En un corte del rodaje, Lucrecia no desea definir cuál de los temas del original fue el que la decidió a abocarse a contar la historia, pero abre una hendija. “De todas las líneas del plano de la novela tomé algunos, es ese entorno de la pérdida de identidad y la libertad que te da. Por ahí es eso, ese aspecto que me pareció muy moderno.”

    ¿Daniel Giménez Cacho fue tu primera opción? 
    Sí, hicimos una lista donde había muchos nombres, y él siempre aparecía. (El español protagonizó Profundo carmesí, entre otras).

    ¿Hiciste casting?
    Con él, directamente había visto material para La niña santa, y ya lo teníamos en mente, y Fabiana Tiscornia, mi asistente de dirección y socia de la peli, siempre fue muy entusiasta con él. Siempre que pensábamos en un actor, la banderita que se levantaba era la de este hombre. Es un tipo fantástico. En las situaciones en que están los actores acá, todo el día, que se caen sobre el barro, no hay malhumor, no hubo ningún momento de locura.
    A Daniel Veronese, dramaturgo y director de teatro, le dio el papel “de uno de los gobernadores”, y Rafael Spregelburd “es el Capitán Parrilla”.

    Que gente del teatro salte al cine es algo cada vez más usual aquí, ¿cuál es el principal aporte que te brindan?
    En esta película hice algo que estoy probando, y que por ahora funciona. La película tiene un elenco muy grande, y tenemos el tema del lenguaje utilizado en el pasado. Yo les doy consignas teóricas, de juego, y les entusiasma. Hay varios que entraron por esa vena. Les doy un papel, y que ellos inventen una forma de hablar para sí mismos. El teatro tiene mucho entrenamiento en esto del lenguaje.

    ¿Qué extrañaste en estos siete años sin filmar?
    En el rodaje me doy cuenta de que no me entusiasmo. No es algo que me muero por filmar. Pero estoy impresionada con las posibilidades que te brinda el cine digital. Yo hasta ahora había rodado siempre en película, en 35 mm. La inmediatez que te da. A la noche edito, es todo más simple, más sencillo.

    ¿Dónde vivís? ¿En Salta o en Buenos Aires?
    En Buenos Aires, y toda vez que puedo me voy a Salta. Si lo hubiera pensado, muchas de las escenas de la película las hubiera hecho allá. Capaz podía haber compatibilizado la arquitectura...

    ¿En qué consiste el apoyo de El Deseo, la productora de los hermanos Almodóvar? ¿Pedro te hace sugerencias?
    Siempre es el mismo, ellos me apoyan económicamente. Su aporte es en un plano de apoyo, sin meterse en general. Funcionan así con todo el mundo, La productora surgen de un autor como Pedro, y ése es el criterio. No modifican los proyectos, sino que se unen para que ello suceda.
    Un aventurero en épocas de la colonia
    Publicada hace casi 60 años, en 1956, en Zama, del escritor y periodista mendocino Antonio Di Benedetto, su protagonista es uno de los tantos aventureros españoles con título que llegaron a América, pero no para quedarse. Transcurre en tres etapas cronológicas: 1790, 1794 y 1799.

    El personaje, don Diego de Zamalloa, existió en verdad, pero bien puede afirmarse que Diego de Zama es creación de Di Benedetto. Con anterioridad, otras obras suyas habían sido adaptadas al cines, como Los suicidas (2005), de Juan Villegas, y Aballay (2010), de Fernando Spiner.
    Su paso a la ciencia ficción
    Martel trabajó arduo en un guión adaptando El Eternauta, de Oesterheld, que después quedó, lamentablemente, en la nada.

    ¿Pensás insistir con el proyecto?
    No tengo los derechos. Pero no creo que sea capítulo cerrado, es probable que haga algo con la ciencia ficción.
    ¿Qué te gustaría hacer?
    Me gustaría hacer Picnic extraterrestre, es una historia extraordinaria. Aunque Tarkovski la haya adaptado en Stalker, el libro da para otra versión. Pero cuando ya hubo una obra maestra es difícil.
    Celebrada carrera
    Egresada de la ENERC, la escuela de cine del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, Martel integró el colectivo Historias breves 1 con su corto El rey muerto (1995). Antes, había dirigido para la TV Magazine for Fai, y su salto al largometraje fue con la celebrada y premiadísima La Ciénaga (2001) con Graciela Borges y Mercedes Morán, que compitió en Berlín. La siguió La niña santa(2004), con María Alche y Morán, que compitió en Cannes, lo mismo que la que era su última realización, La mujer sin cabeza (2008), con María Onetto, que dividió a crítica y público.

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