domingo, 29 de marzo de 2015

Se estrena "Cuarenta balas. El caso Fischer-Bufano"



Aquellos pibes de Villa Martelli

El documental de Ernesto Gut y Dionisio Cardozo basa su relato en la historia de los dos militantes obreros asesinados por la Triple A. Pero además recorre un período muy especial de la historia sociopolítica argentina, desde el Cordobazo hasta los albores de la dictadura cívico-militar.

http://www.miradasalsur.com.ar/nota/10830/aquellos-pibes-de-villa-martelli

Aquellos pibes de Villa Martelli

Realizar un documental supone, en una instancia bastante preliminar del proceso de producción, plantearse un recorte de la realidad, delimitar temáticamente lo que se va a contar. 



La película Cuarenta balas - El Caso Fischer-Bufano es de una densidad histórica “cuasi ina­barcable”, como eligen definir sus realizadores, Ernesto Gut y Dionisio Cardozo, al lapso comprendido entre el Cordobazo y el comienzo de la última dictadura cívico-militar. Desafío que la vuelve un infierno para los realizadores, que deben sacrificar temas y personajes para llegar al espectador con una historia acotada a la extensión de un film.

Este largometraje documental, que se está proyectando desde el pasado jueves 26 en el cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635), toma la historia de vida y militancia de dos jóvenes activistas obreros, Jorge Fischer y Miguel Ángel Bufano, que eran estudiantes de Medicina de la UBA a fines de los ’60 y que se proletarizaron al calor del momento político que se vivía. Compañeros de militancia, además de grandes amigos, fueron secuestrados y asesinados por un comando de la Triple A, en diciembre de 1974. Tenían 25 y 23 años, respectivamente. Ambos trabajaban en la fábrica de pintura Miluz, ubicada en Villa Martelli, donde Fischer era delegado general y Bufano un destacado activista.


El momento político y social que la película refleja abruma por la cantidad y relevancia de los hechos ocurridos entre el Cordobazo (con sus profundas derivaciones en lo que respecta a la toma de conciencia por parte de los trabajadores más organizados, de la potencialidad de sus luchas) y el fin del gobierno de Isabel Perón. Sin esquivar hitos intermedios como la caída de Onganía, el ascenso de Cámpora al poder, el regreso al país de Juan Domingo Perón, la Masacre de Ezeiza, la formación de la Triple A, la muerte del presidente Perón y el recrudecimiento de la represión legal e ilegal por parte del Estado.
El secuestro y asesinato de Fischer y Bufano por parte de un comando parapolicial en diciembre de 1974 es un hecho que –según se desprende de los testimonios recogidos en la película– contó con la complicidad de la burocracia sindical y de la propia empresa, que fue la que citó a Fischer y Bufano a una revisación médica en momentos en que ambos se encontraban de licencia, ante las fuertes amenazas y agresiones que habían recibido.


Otro aspecto importante que aborda el film es el accionar de las organizaciones foquistas y los efectos que dejaron en la organización de los trabajadores, que para los directores “resultaron absolutamente negativos a lo largo de toda esa etapa histórica”. 
Fischer y Bufano militaban en la organización Política Obrera, que cuestionaba abiertamente el carácter supuestamente revolucionario de la lucha armada cuando ésta se desarrolla al margen de los procesos de maduración política de los trabajadores.


Un episodio ocurrido poco después del asesinato de Fischer y Bufano sirve en la película como disparador de un debate en torno de este tema: un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) ingresó a la fábrica Miluz y, sin mediar consulta alguna con los trabajadores (que se encontraban elaborando una salida ante la terrible situación en la que se encontraban, tras la muerte de sus compañeros), ejecutó a balazos a dos directivos de la empresa (el gerente de personal y el presidente del directorio) en “venganza” por el crimen de los activistas. Los efectos de esta acción fueron claros: produjo entre los trabajadores de la fábrica una gran confusión, pues lo que hasta entonces quedaba claro que era una cruel represión paraestatal contra la organización combativa de Miluz, pareció transformarse en una lucha entre bandos armados que “se tiraban muertos” unos a otros.


Aprovechando este estado de confusión política, poco después del fusilamiento de los directivos de Miluz, la Triple A persigue, secuestra y fusila a Héctor Noriega, un valeroso delegado de la fábrica que tras el asesinato de sus compañeros, y en un heroico intento de sostener la organización obrera de la planta, había aceptado asumir como delegado general. Luego de estos últimos asesinatos la directiva empresaria y la burocracia sindical del gremio de la pintura pudieron arrasar con lo que quedaba de la organización independiente de los trabajadores de la fábrica.


“Un dato importante para tener en cuenta –revisa punzante Ernesto Gut– es que la persona que al momento de los asesinatos de estos obreros se encontraba al frente de la burocracia sindical del gremio de la pintura, Pedro Sambeletti, sigue siendo, cuarenta años después, el secretario general de ese sindicato, aliado a otro personaje fuertemente vinculado con la Triple A: Hugo Moyano


¿Escalofríos?”. Gut sub­raya que es fundamental investigar a fondo a la burocracia sindical y al Estado en su conjunto, “que alberga todavía a muchos de los responsables de los crímenes de la Triple A”. Para el cineasta, el asesinato de Mariano Ferreyra “ha sido una prueba incontrastable de que en la burocracia sindical se encuentra intacto el ADN de la Triple A. E incluso varios de sus responsables directos”.

–¿Por qué estos jóvenes se proletarizaron?


–Ellos entendían que la revolución no la iban a hacer los estudiantes ni la clase media. La iban a hacer los trabajadores. Por eso, si tu intención era sumarte a la lucha revolucionaria en un período como éste del que estamos hablando, no podías quedarte viviendo con tus padres y manteniendo un estándar de vida acomodado: tenías que estar trabajando junto a los obreros, viviendo como uno de ellos, y ganarte un lugar como parte de esta clase, que es la que, en definitiva, puede llevar adelante una revolución socialista.


–Son pocos los documentales que revisan la historia previa al golpe militar, ¿por qué creen que sucede esto?


–Creemos que, entre otras cosas, hay un tabú establecido respecto de la figura de Perón, que tuvo un rol muy cuestionable en toda esa etapa. Su muerte temprana, a pocos meses de asumir la presidencia, también contribuyó a la confusión acerca de todo ese período, políticamente muy complejo. Además, la dictadura militar bloqueó la posibilidad de que esa generación de jóvenes militantes procesara la experiencia y sacara las debidas conclusiones. Hay un debate pendiente. Quedan excluidos en la mayoría de los documentales hechos trascendentes como la Masacre de Ezeiza, el golpe contra Obregón Cano en Córdoba, el 1º de mayo de 1974 cuando la JP se fue de Plaza de Mayo, el Villazo, la represión en Villa Constitución y el tema en el cual hacemos mayor hincapié, que es la formación de la Triple A y los crímenes que cometió en plena democracia. 


La represión no comenzó el 24 de marzo de 1976. Miles de militantes fueron reprimidos, encarcelados y asesinados como método para debilitar y terminar con los luchadores. Sin embargo, no alcanzó con eso sino que tuvo que realizarse un golpe sangriento para frenar la lucha.

El documental Cuarenta balas aborda una etapa histórica poco estudiada, sobre la cual existen aún grandes ocultamientos. Una película que encarna ese desafío y del que se pueden sacar conclusiones en tiempos de definiciones. Un audiovisual que habla del presente y futuro de grandes desafíos para los trabajadores.




SINOPSIS: Basado en el secuestro y asesinato por parte de un comando de la Triple A, de los jóvenes militantes obreros Jorge Fischer y Miguel Angel Bufano, de 25 y 23 años respectivamente, en diciembre de 1974.
Ambos trabajaban y militaban en la fábrica de pinturas Miluz, donde Fischer era, además, delegado general, e integraban la organización Política Obrera. Sus cuerpos aparecieron en la localidad de Avellaneda, con cuarenta impactos de bala.
La etapa histórica que el film aborda es la que se inicia con el Cordobazo. A partir de testimonios, archivo inédito, ficcionalizaciones y animación, el film (que ganó un concurso del INCAA para su realización) se propone echar luz sobre esta etapa.
Cuarenta Balas propone, al narrar la historia de vida de estos militantes socialistas (que eran entre ellos, además, dos grandes amigos), acercarse a comprender a toda una generación de luchadores, en un plano íntimo y también más general, analizando particularmente las agudas tensiones de un período sobre el cual cabe sacar conclusiones, ante un presente y un futuro con grandes desafíos.
A cuarenta años de los crímenes de la Triple A.
Tras cuatro décadas de ocultamientos.

DIRECTOR: Ernesto Gut, Dionisio Cardozo.

REPARTO: Jorge Altamira, Viviana Asrilant, Sergio Bufano, Sebastián Fischer, Marilyn Bufano.

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