domingo, 12 de octubre de 2014

ENTREVISTA. LUCRECIA CARDOSO. PRESIDENTA DEL INCAA

“Tenemos que estar orgullosos de nuestra producción audiovisual”

A punto de cumplir un año al frente del Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales, su joven presidenta reflexiona sobre este buen momento del cine argentino en el mundo, anticipa los futuros planes para la digitalización de más de 50 salas en todo el país y desmiente a quienes critican la política de subsidios a las películas.

“Tenemos que estar orgullosos de nuestra producción audiovisual”
arco estilístico. de ciencias naturales a relatos salvajes, el cine argentino viene de obtener un importante reconocimiento en el reciente festival de san Sebastián.
No resultaría una novedad describir el movimiento de la sala que antecede al despacho de la presidencia del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), el lugar donde se cocina los mejores platos del cine argentino. Una industria cultural en plena expansión que convoca miles de espectadores al año, y que resulta noticia casi siempre que una película nacional compite en un festival internacional de los más renombrados. Así que ahí, en una tarde gris que amenaza lluvia –la norma de la primavera porteña 2014– hay gente que entra y sale de reuniones, otros que transportan carpetas y se van conversando sobre futuros proyectos, todo ambientado en una sala decorada con afiches de algunas de las películas más importantes de la historia. En ese contexto de febril actividad Lucrecia Cardoso, la joven presidenta del Incaa (a punto de cumplir un año en el cargo; anteriormente ocupó la gerencia de Acción Federal y la vicepresidencia del Instituto), recibe a Miradas al Sur para dialogar sobre este momento del cine argentino, su creciente proyección internacional, la proyección federal producto de una política cultural integral que comenzó en 2003 y la inminente digitalización de más de 50 salas en 6 regiones argentinas. Un buen panorama para un trabajo en progreso. “Este año es muy bueno en particular. Tenemos una fuerte presencia histórica en los grandes festivales pero en 2014, hay varias cosas destacables. Arrancamos el año en Berlín y Guadalajara con una muy buena presencia de películas que vienen de la producción en las provincias, comoAtlántida, La Tercera Orilla, Ciencias Naturales –que viene de ser premiada en San Sebastián–. Esto es el resultado de un proceso que se inició con la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con los planes de fomento, los concursos para producir cine como el Infancias, el Raymundo Gleyzer, o los de Televisión Digital Abierta. Desde el cine se produjeron estos contenidos digitales e hicieron posible implantar un modelo de producción en las provincias… El resultado se ve ahora, años después. Con importante presencia: en San Sebastián hubo en total 17 películas argentinas en distintas secciones. En Horizontes latinos, por ejemplo, tuvimos 8 títulos. El otro punto destacable, que a mi entender define este momento del cine argentino, es la diversidad de las propuestas: comedia, drama, cine de autor y propuestas más ‘industriales’ comoRelatos Salvajes. Eso habla bien de qué y cómo se está produciendo en la Argentina.”
–¿Podría hacer un breve balance de gestión, a punto de cumplirse un año en la presidencia del Instituto?
–En realidad es muy difícil separar una etapa de la otra, porque ya tengo 7 años trabajando aquí. Los primeros 4 años y medio estuve en Acción Federal y fue un período muy intenso, vinculado a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, a la Televisión Abierta, a todos los planes de fomento, en un momento en que a lo largo y ancho del país se comienza a producir. Veníamos de años de enorme concentración y todo el talento que habitaba el interior del país, estaba casi oculto. Claro, Lucrecia Martel vino de Salta… Pero no había posibilidad real de producir en las provincias; ahora todo cambió. Es una nueva realidad que felizmente vivimos en estos años, que ahora está dando sus frutos, tanto el cine como en los contenidos de televisión digital. Personalmente, y a la par con todo esto que describo, lo vivo como un proceso integral que se continúa a través del tiempo. Todo ocurre a partir del conjunto de políticas que se pusieron en marcha para revolucionar y multiplicar la producción. Después, en los festivales y mercados internacionales, se ven los resultados y eso es lo que trasciende en los medios masivos. También destaco el desarrollo de otros nichos, como por ejemplo el cine de género que ha tenido un crecimiento enorme en estos últimos años y que se proyectó al mundo. Nosotros institucionalmente acompañamos, por eso estuvimos en Cannes y pronto en el Festival de Sitges. Repito, es un proceso en el tiempo. La gente volvió al cine porque pudo volver al cine, porque tiene trabajo, mejores ingresos. Y se reencuentra con el cine argentino. Por eso la taquilla de estos últimos años es un indicador principal: el año pasado tuvimos 4 o 5 películas entre las 10 más vistas. Y para este año, aunque no terminó ni tenemos cifras concluyentes, puedo decir que la recaudación creció con respecto a 2013. Aún con el Mundial de fútbol en el medio, cuantitativamente hemos mejorado. El contexto es el de una revolución constante de las tecnologías audiovisuales, sea en la producción y la exhibición. En Argentina pasamos en 2003 de 35 millones de espectadores a 48 millones en 2013, casi un 40% más. Eso dice muchas cosas. De la industria cinematográfica y de la impresionante recuperación económica. Sobre ese total creció la incidencia del cine nacional. En 2003, 3,5 millones vieron películas nacionales. En 2013, fueron casi 8 millones.
–¿Esa industria nacional cuántos puestos de trabajo involucra?
–Nosotros calculamos 100 mil, directos e indirectos. Desde los servicios vinculados a la producción a la exhibición, por ejemplo, los puestos generados por las salas.
–En este cuadro de situación, aquí se ha destacado especialmente el fenómeno de convocatoria popular que actualmente ocurre el Cine Gaumont.
–Haber comprado y completado la restauración el año pasado del Gaumont fue una decisión directa del Estado, porque se hizo con aporte presupuestario del Tesoro Nacional. Dotar la sala de las mejores condiciones y los últimos adelantos tecnológicos es lo que queremos. Por eso, gracias al aporte del Ministerio de Planificación, vamos a poder digitalizar este año todos los espacios Incaa que en este momento son 53 pantallas, con sonido 7.1 e imagen 4K, con la posibilidad de poder proyectar 3D. Por eso la gente, además de pagar 8 pesos una entrada, va a ver cine nacional en las mejores condiciones de exhibición.
–Con respecto al panorama latinoamericano, ¿en qué lugar estamos?
–Lo que distingue a la digitalización en nuestro país es el acompañamiento del Estado. Hay políticas que se pusieron en marcha para ayudar a la digitalización y actualización tecnológica, para que no sea un hecho que vaya en detrimento de las salas sino todo lo contrario.
–¿Qué puede decir, pasado ya un tiempo, de aquella polémica creada por medios opositores que planteaba, como falso dilema, “el Incaa subsidia con nuestro dinero películas que no va a ver nadie”?
–Esa idea surgió de una clara manipulación de la información. Fue intencional, porque todos los países que se proponen tener una industria audiovisual fuerte, subsidian la producción. Esto parte de pensar la producción audiovisual como una industria y también de fortalecer nuestra mirada del mundo a través de productos culturales con nuestra idiosincrasia y valores. El que tiene en claro esto y no pretende manipular información, sabe que hay que producir un determinado número de películas para que un grupo de películas tenga un buen desempeño posterior en los mercados. Además, sabemos que todas las películas tienen público, diferente entre sí: masivo, selecto, etc. Argentina tiene que estar orgullosa de tener la producción audiovisual que tenemos hoy, por cierto muy reconocida en el mundo. Eso se produce con un fondo alimentado desde el recupero industrial. No sale del presupuesto, así que no se está perdiendo de construir una escuela más porque se subsidie una película… La plata que distribuimos viene del recupero de la venta de entradas y de un porcentaje de lo que se recauda en la media de publicidad televisiva. O sea, es el mismo sector que a través de una política industrial fomentada por el Estado reinvierte en sí mismo. Si uno ve los números y quiere compararse con cinematografías como la española, brasileña o mexicana, verá que la Argentina tiene un mejor desempeño de su producción. En término de reconocimiento internacional, premios, calidad y cantidad de producción, ventas en el mercado mundial y cifras de espectadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada